Arboles y otra vegetación:
Todos los árboles necesitan agua para sobrevivir. La diferencia de unos con otros es que algunos tienen raíces muy profundas y la absorben de donde nosotros no podríamos llegar.
Los álamos son un buen indicador de agua cercana. También los sauces, aunque éstos pueden crecer junto a fuentes permanentes o temporales.
Que una fuente esté aparentemente seca no quiere decir que no haya agua. Puede ser proveniente de deshielo y están en contra temporada, que discurra bajo tierra y en según qué momentos reaparezca, o que por la sequia se haya secado pero existan charcos en los lugares más sombríos de los lechos de los arroyos donde la evaporación no se haya completado aún.
Si la fuente es apenas un pequeño hilillo de agua, puedes realizar un embudo con una hoja grande o con papel de aluminio.
Por otro lado si el agua se encuentra en mucha profundidad se puede atar una botella lastrada con piedras en el interior para bajarla a la fuente
Rastro de animales:
Los animales de pasto acostumbran a beber agua dos veces al día, al alba y al crepúsculo. Es importante tratar de localizar sus huellas y observan dónde convergen para localizar su fuente de abastecimiento de agua
Las abejas nunca vuelan más de 5 kilómetros en busca de agua por lo que es una buena referencia. Requieren de una fuente constante así que hay que observar que camino toman cuando salen del nido.
Las moscas en el monte también acostumbran a no separarse más de 100 metros de una fuente de agua.
Al igual que las hormigas, aunque éstas pueden por ejemplo encaramarse a un árbol en busca de restos de agua de lluvia o de rocío.
domingo 6 de diciembre de 2009
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